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Enero de 2006
Los
informáticos forenses se hacen imprescindibles en delitos de
guante blanco
Los especialistas en análisis informático forense rastrean las
pruebas en los ordenadores con el fin de reconstruir el escenario
de cualquier incidente o ataque informático para que los jueces puedan
condenar a los autores.
Virus creados para obtener claves de tarjetas de crédito, empleados
que sustraen información confidencial de la empresa para venderla,
delincuentes informáticos que acceden a redes para robar información...
son algunos de los delitos informáticos más habituales. Para investigarlos
es necesaria la intervención de un especialista en informática forense
que intentará reconstruir el camino que ha seguido el delincuente
con el objetivo de encontrar las pruebas que permitan su detención.
"La investigación informática se ocupa de las comunicaciones delictivas
hasta llegar al origen, y el origen es siempre un ordenador. Es fundamental
intervenir el ordenador para lograr establecer la relación entre usuario,
máquina y delito", dice Juan Salom, comandante jefe del GDT, Grupo
de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. Cuando termina la investigación
informática, como explica Salom, el asunto queda en manos de la investigación
policial, "que es la que vincula al usuario con la máquina".
En el Centro Nacional de Inteligencia, los especialistas del Centro
Criptológico Nacional (CCN), que se ocupan de la seguridad de los
sistemas de información de la Administración pública, explican que
el origen de los atacantes más activos es China, seguida de la India,
Pakistán, Rusia, EE UU y el Reino Unido. "Estos datos son objetivos
y se obtienen de los países de origen de las direcciones IP [número
que identifica a un ordenador en una red]". No obstante, hay que tener
en cuenta que se trata de la IP detectada, pero no hay que descartar
que algunos de los ataques pueden tener su origen en una IP de otro
país".
En el servicio de inteligencia español la actividad de seguridad se
desarrolla "antes, durante y después". Emplean el análisis informático
forense "durante el después con la finalidad de investigar y descubrir
lo ocurrido en un incidente de seguridad y, en su caso, recuperar
la información o reparar los daños".
"Las personas mienten, las pruebas no", repite una y otra vez el actor
William L. Peterson que interpreta al forense Grisson en la serie
de televisión CSI. Los especialistas en análisis informático forense
rastrean las pruebas en los ordenadores con el fin de reconstruir
el escenario de cualquier incidente o ataque informático para que
los jueces puedan condenar a los autores.
"El análisis forense es un proceso que, mediante una metodología adecuada
y formal, permite reconstruir el escenario del incidente o suceso
de tal forma que podemos conocer las causas, mecanismos y herramientas,
así como sus autores", explica David Barroso, experto en análisis
forense de S21sec.
Carlos Mesa y Alberto Rosales, fundadores de la empresa Seguridad0,
resumen los pasos que realizan los forenses informáticos en un caso
de intrusión con robo de información: "Primero, se preservan las pruebas.
Después se investiga qué material se ha robado. Posteriormente, se
averigua el método utilizado para impedir nuevos accesos y, por último,
se intenta localizar al autor para denunciarlo".
"Los delitos se investigan igual que en el mundo real. Se comienza
investigando el lugar de los hechos para encontrar las evidencias
del delito y poderlo acreditar en el juzgado", dice Salom, que ha
sido investigador antes de dirigir el GDT. El comandante cree que
"es muy complejo" probar los delitos informáticos. "No es una ciencia
exacta. Se trata de encontrar indicios".
El mayor número de denuncias de delitos informáticos que recibe la
Guardia Civil corresponde a los relacionados con la pornografía infantil.
Después, fraudes, propiedad intelectual y hacking. “Se reciben más
denuncias de pornografía infantil porque hay más sensibilidad social.
Lo que menos se denuncia es el hacking”, dice Salom, quien no considera
alarmante el aumento de los delitos informáticos porque “el incremento
es proporcional al crecimiento del número de usuarios de Internet”.
Los responsables del CNN creen que, además de la “constante” aparición
de virus y gusanos, “los ataques más habituales están relacionados
con el phising y el pharming”.
Pero el ataque que en el CNN consideran como “amenaza más crítica”
es el que se realiza con troyanos adaptados al objetivo. “Consiste
en software dañino que aprovecha vulnerabilidades del sistema operativo
o del de las aplicaciones para infectar equipos corporativos. No suelen
ser detectados por los antivirus porque están desarrollados para atacar
un número muy limitado de objetivos -entre 10 y 100- y su firma no
está disponible”.
Para los forenses, los muertos hablan. Para los peritos informáticos,
los que hablan son discos duros. “En algunas ocasiones, nuestro trabajo
consiste en encontrar cuál ha sido la causa de una pérdida de información,
si los datos han sido eliminados a propósito o si se han borrado por
un mal funcionamiento de la máquina”, dice Juan Martos, responsable
del Departamento de Informática Forense de Recovery Labs.
Buscando huellas
En muchas ocasiones, cuando la persona que emplea el ordenador de
forma “inadecuada” se ve sorprendida, intenta eliminar las pruebas
que le puedan incriminar. “En función del método utilizado por el
malo para tratar de borrar los datos, en la casi totalidad de los
casos es posible recuperar esa información. Lamentablemente, existe
un pequeño porcentaje de casos en los que la recuperación de los datos
no es posible y la labor del perito se complica mucho”, explica Martos.
El ordenador registra los datos de cada actividad que realiza. Estos
registros, que se conocen como logs, son una de las claves para la
realización de un análisis informático forense.
David Barroso está convencido de su utilidad siempre que no estén
manipulados. “El atacante puede borrarlos para eliminar sus huellas.
Así que muchas veces contienen información sin valor. Además de los
del ordenador, también contamos con los logs de otras infraestructuras
que dan soporte al equipo, como los del router, cortafuegos, servidor
de correo o de web, etcétera”.
Aunque se borren los archivos, los sistemas registran unas huellas
que pueden ser muy útiles para la informática forense. La paciencia
ayudó a Martos a encontrar las pruebas que demostraban que un alumno
de una escuela de hostelería había intentando entrar sin estar autorizado
en la red de la administración del centro.
El perito informático invirtió una semana en analizar el disco del
ordenador del alumno. Sólo encontró rastros de algunas consultas en
Google sobre procedimientos de hacking y de la instalación de un programa
para “romper las barreras de seguridad, que el usuario había intentado
eliminar”.
La falta de resultados no le desanimó y por fin encontró una prueba:
“Era un resquicio bastante elemental en el que el infractor no había
reparado. Windows mantiene un registro de determinados eventos que
se producen durante la utilización del ordenador: mensajes de alerta
de batería baja, poco espacio en disco, y también los errores de conexión
de red. En el registro se podían ver una serie de mensajes de error
que había recibido el usuario de la máquina en los que se le advertía
claramente de que estaba tratando de conectarse a una red, la de administración,
utilizando una identidad que ya existía en dicha red. Es decir, intentaba
usurpar la identidad de otro usuario que sí tenía acceso a la red
de administración de la escuela”. Caso cerrado.
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