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Adiós a los desastres informáticos

Febrero 2007

Expansión

Las empresas confían en la tecnología para gestionar y almacenar información relevante sobre su negocio. La elaboración de un plan de contingencia puede facilitar y agilizar la vuelta a la normalidad en caso de un fallo en los dispositivos.

Una caída del fluido eléctrico, una inundación, un incendio e, incluso, un pequeño cortocircuito. Todas las empresas son susceptibles de sufrir un evento fortuito -o intencionado- que afecte a sus servicios informáticos.

Estos fallos pueden causar la pérdida de información muy valiosa, así como la interrupción de la actividad de la compañía, lo que hace crucial la recuperación de todos los datos y una rápida resurrección de los dispositivos. Un plan de contingencia puede ayudar a minimizar las consecuencias de un apagón tecnológico.

“Siempre hay que ponerse en el peor de los casos. Se debe calcular cuánto tiempo puede estar el circuito cortado y qué impacto ocasionaría sobre tu empresa”, indica Alejandro Magarzo, gerente en España de la división de continuidad de negocio y servicios de recuperación de IBM. Este área cuenta con veinticinco años de experiencia en España y cerca de 300 clientes, de los cuales el 60% son pymes. No obstante, un plan exhaustivo puede resultar excesivamente costoso para algunas compañías, especialmente, para aquellas de reducido tamaño y escasa liquidez. “Es fundamental priorizar: determinar qué contenidos o partes del negocio son vitales y centrar allí las medidas”, apunta Magarzo. Se calcula que dos de cada cinco empresas no sobreviven a un desastre en sus sistemas de información, según un informe elaborado por la consultora Gartner.

 

Windsor

“Después del incendio del rascacielos madrileño Windsor (en 2005), se vivió una importante oleada en la demanda de servicios de contingencia. Pero, tan pronto como el susto pasó, la gente volvió a calmarse”, cuenta el empresario.

En España, el sector financiero es el más involucrado en cuanto a servicios de continuidad de negocio y recuperación de datos. Sin embargo, la mayor parte de las pequeñas y medianas empresas no dispone de esta clase de medios. Según un estudio elaborado por Media Group, sólo el 60% de las firmas españolas tiene operativos sus planes de recuperación.

“Se trata de un problema de mentalización. Es un gasto muy difícil de medir porque no se traduce en un incremento de la productividad o del negocio”, afirma Miguel Ruiz, director técnico de la firma de recuperación de datos Recovery Labs. “En caso de un siniestro en la continuidad de una empresa, los primeros afectados serán los directivos. Por ello, es necesario que asimilen, como una inversión más, la necesidad de elaborar un plan de contingencia”, afirma, por su parte, José María Marín, presidente de la asociación española Disaster Recovery y director general de la compañía tec­nológica Fibernet.

“Todo es posible. Recuerdo el caso de un empresario que me lla­mó de madrugada porque veía cómo un incendio avanzaba pocos pisos por debajo de sus oficinas. Tuvimos que hacer un backup (copia de seguridad de la información) online muy básico y rápido”, asegura Marín. “Las copias de datos son fundamentales y deben realizarse con regularidad. Por ejemplo, al caer las Torres Gemelas, tras los atentados del 11-S en Nueva York, las cámaras de seguridad se destruyeron y nunca se pudieron recuperar las imágenes de las personas que habían entrado en los edificios los días anteriores”, añade.

No obstante, no es suficiente con redactar un plan de contingencia. Además, hay que “actualizarlo, comprobar que funcione y rezar para que no ocurra un fallo doble o triple durante la misma recuperación de los datos”, comenta Miguel Ruiz. La compañía Recovery Labs atiende cada año más de 5.000 casos de pérdida de infor­mación y cuenta entre sus clientes con 27 de las compañías del Ibex 35, que ya contaban con planes de continuidad, puesto que éstos son un requisito para cotizar en el parqué.

“Es bastante frecuente encontrarse con empresas que disponen de sistemas de prevención, algunos de los cuales llevan meses alertando de la situación sin que nadie se preocupe por comprobarlo”, apunta Ruiz. “La mala suerte es también un factor a tener en cuenta. En una ocasión, tuvimos que ayudar a un hombre al que se le había caído su ordenador portátil al suelo la noche anterior a una cumbre internacional en la que tenía que participar”, añade.

 

Borrado seguro

La otra cara de la moneda la presenta el borrado seguro de la información. “Cuando hay una renovación de los equipos, no basta con formatearlos. En una ocasión, compramos varios discos duros y comprobamos que todos contenían datos antiguos. ¡Menos mal que no cayeron en malas manos!”, cuenta Ruiz.

“Es necesario que la gente se conciencie de que el software es tan real como una destructora de papel”, comenta Marín.

Por otro lado, desde el sector se exige la ayuda del Gobierno para la puesta en marcha de los planes de continuidad. “Las pequeñas y medianas empresas constituyen el patrimonio de la economía española. Por ello, es labor de la Administración cuidar de que no se derrumben”, afirma Marín, que añade: “Al igual que ocurre con las campañas de tráfico o el Plan Renove, deberían otorgarse deducciones y una legislación para la protección de las empresas”.