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Burlas y venganzas amorosas circulan por la red detrás de identidades falsas

Julio 2009

Telecinco.es

La escritora Lucía Etxebarría acaba de denunciar en un artículo que alguien que utiliza su nombre “ha colgado su perfil en Twitter y va relatando los avatares de su (mi) vida”. Casos como éste, de suplantación de personalidad, proliferan al amparo de la falta de protección de la identidad en las redes sociales.

Personajes populares como el presidente del PP, Mariano Rajoy; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; o el humorista José Mota han visto en los últimos meses circular por las redes sociales falsos perfiles con su identidad, creados a veces por enemigos, en el caso de los políticos, o por gente que persigue un beneficio económico, en el de Mota.

Además de ésta, hay otra forma de suplantación, explica a EFE el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, que consiste en apoderarse del perfil, de la cuenta de una persona en la red social y meter en ella información que la pueda comprometer.

La experiencia de Domingo es que este tipo de conductas se dan “entre personas del mismo entorno. Entre la gente joven, el objetivo es hacer una gracia o una burla, y en el caso de los adultos, hay muchos novios o novias despechados que quieren poner a su ex pareja en situaciones violentas o incómodas”.

Recomienda utilizar claves seguras con dígitos y letras, huir de las contraseñas sencillas con fecha de nacimiento o fáciles de deducir, e insiste en que “las claves son muy personales, hay gente que las comparte con otros por una cuestión de confianza”, pero -asegura Domingo a EFE- “la confianza a veces no dura toda la vida”.

La suplantación de personalidad es uno de los riesgos de las redes sociales, según un estudio del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) y de la Agencia de Protección de Datos (AEPD). Estas redes agrupan en España a ocho millones de personas, y el 44,4% de los internautas las utilizan.

 

Objetivo: Causar daño

La empresa de seguridad informática Recovery Labs aseguraba en un estudio publicado el pasado 28 de mayo, que en 2008 una de cada tres solicitudes de peritaje (33,3%) estuvo relacionada con los robos de identidad en cuentas de correo, programas de mensajería instantáneo y redes sociales. Un porcentaje que tan sólo un año antes fue del 5%.

Las redes -afirma Juan Martos, responsable de peritaje informático de la citada empresa- se están convirtiendo en el medio “idóneo” para estas prácticas, porque sólo con el nombre y la contraseña del usuario se puede acceder a información confidencial.

“Su principal objetivo -asegura- es la ‘venganza emocional”.

En lo que va de año, la Agencia Española de Protección de Datos ha recibido 23 denuncias relacionadas con redes sociales, veintidós referidas a la difusión de imágenes o documentos con datos de terceros sin su consentimiento y una por suplantación de personalidad, presentada por un docente.

“En la vida real, la suplantación de identidad es una conducta ilícita y perseguible civil, e incluso, penalmente. Y en Internet, con más motivo, porque desde el anonimato de la red se pueden provocar perjuicios más gravosos para los ciudadanos”, explica a EFE el director de la AEPD, Artemi Rallo.

Detrás de esas conductas hay “una voluntad de causar un daño adicional a terceros, porque las fotografías que se cuelgan en las redes sociales -afirma- suelen ir acompañadas de comentarios denigrantes o vejatorios”.

Se refiere, en concreto, a las imágenes de profesores captadas a través de teléfonos móviles o que simplemente han descargado de la web del centro, a las que acompañan con todo tipo de comentarios. “No sólo vulneran la normativa de protección de datos, sino que además suponen un atentado contra el derecho al honor y la consideración social de estas personas”.

 

Nada impide crear un perfil

La cuestión es ¿por qué motivo se puede crear un perfil con el nombre de otra persona?. Según Rallo, los responsables de las redes sociales amparan su funcionamiento en unas políticas de privacidad en las que se prohíben determinados usos, como la suplantación de personalidad, “pero sin ningún tipo de garantías, porque nada impide crear esos perfiles”.

“Cuando se les denuncia -subraya- las redes reaccionan para evitar, entre otras cosas, que les caiga el peso de la ley, porque a partir de tener conocimiento de un contenido ilícito, si no los suprimen, pasan a ser responsables”.

El director de la AEPD es partidario de que las redes arbitren mecanismos adicionales que permitan evitar estos fenómenos porque “una suplantación de personalidad puede suponer un daño extrañordinario para la víctima”.

Icaro Moyano, portavoz de Tuenti, afirma que no pueden contrastar los datos de alta en Tuenti porque “no somos agentes verificadores de identidades”, y asegura que “la mejor manera de comprobar suplantaciones de identidad es dando herramientas eficaces de denuncia para los usuarios”.

Con la denuncia, añade, pedimos una comprobación de identidad a través del DNI y “si se confirma la suplantación se borra la cuenta”.

Artemi Rallo insiste en que “el desarrollo de la Sociedad de la Información no puede ampararlo todo. Los proveedores de estos servicios -reclama- deben establecer mecanismos reales y no ficticios de garantía de derechos de los usuarios y establecer medios que permitan verificar que un usuario es quien dice ser”.

 

¿Es delito?

El abogado especialista en Nuevas Tecnologías Pablo F. Burgueño, explica a EFE que la suplantación de personalidad únicamente es delito si se usurpa el estado civil de otro (nombre, apellidos, domicilio, situación civil en la sociedad…). En ese caso la pena de prisión es de seis meses a tres años, según el articulo 401 del Código Penal.

Si lo que se hace es crear un perfil con datos falsos, la conducta no puede ser considerada delictiva. Por lo tanto, el hecho de inventarse datos falsos para participar en una red social no es constitutivo de delito de usurpación de estado civil, explica.

Entrar en una cuenta o perfil de otra persona sí puede comportar graves consecuencias jurídicas pues se puede estar cometiendo un delito de lesión de privacidad. Y si se hace pasar por el verdadero titular de la misma estará cometiendo un delito de usurpación de estado civil, concluye.

Para eludir estas prácticas, Burgueño recomienda usar contraseñas seguras, alfanuméricas de al menos ocho dígitos, que contengan mayúsculas y minúsculas; mantener el sistema operativo actualizado para evitar vulnerabilidades y agujeros de seguridad; y contar con soluciones antivirus contra la instalación de troyanos que vigilan al usuario y le sustraen sus datos y contraseñas.

Un informe de la Universidad Camilo José Cela publicado el pasado martes desvelaba que los adolescentes son precavidos y conscientes de los peligros de la falta de privacidad y seguridad de la Red. El 61,7% están muy preocupados por la privacidad y suelen emplear estrategias para protegerse (73,1%).

Fuente: Agencia EFE

Artículo original

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