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Herramientas de recuperación de datos

Octubre 2011

PC Actual

Retoma el control sobre tus archivos perdidos con eficacia

Perder información nunca resulta agradable. Si bien nada sustituye a una buena estrategia de backup, vamos a mostrar cómo defenderse ante este tipo de eventualidades con la ayuda de los mejores programas de recuperación disponibles. A continuación, analizamos cuatro de pago y otros tantos gratuitos.

A día de hoy, la mayor parte de la información que manejamos se encuentra digitalizada y guardada en distintos medios de almacenamiento electrónicos; ya sean discos duros, memorias Flash, discos externos o unidades ópticas. Ninguno de ellos está exento del riesgo de pérdida de información, gran parte de las veces, asumámoslo, por culpa de un fallo humano, es decir, nuestro.

Todos hemos vivido la situación. Ya sea por un despiste, olvido o por desconocimiento, eliminar información necesaria es algo lamentablemente habitual. Amén de un formato de disco, virus o problemas de hardware, que pueden acarrear la pérdida completa de toda la información de nuestro disco duro, debido a la corrupción de la tabla de particiones o de la de arranque.

 

La teoría

El principio en el que se basan los programas de recuperación de datos no es intuitivo a simple vista. Es por ello que es importante comprenderlo, para entender las implicaciones de cada una de las acciones que tomemos tras perder un fichero.

Cuando damos la orden al equipo de borrar un archivo; en realidad, el sistema operativo no «destruye» esa información, lo que hace es marcar ese espacio como vacío en la tabla de particiones, pero la información como tal sigue ahí. El conjunto de bits que conforma la información permanece inalterado, esperando que llegue nueva información que lo sustituya.

Afortunadamente, la Papelera de reciclaje no es la última oportunidad de recuperar nuestros documentos.

Aquí es donde entran en acción estos programas, analizando todo el disco para encontrar restos de archivos eliminados, que todavía permanecen en el disco. Estos fragmentos se reunirán para intentar recuperar el mayor porcentaje posible del fichero borrado. Sin embargo, como sabemos, con el uso normal de nuestro equipo, estamos realizando tareas de escritura en disco de forma continua. Por lo tanto, mientras más utilicemos el equipo tras la pérdida de datos, más posibilidades tenemos de sobrescribir lo que queda de los mismos y, por lo tanto, mayor riesgo de perder para siempre nuestra valiosa información.

 

¿Es recomendable congelar el disco duro para recuperar datos?

Quizá hayamos oído alguna vez la historia de un disco duro defectuoso, el cual, tras mantenerlo en el congelador durante unas horas, ha revivido lo suficiente para extraer documentos que parecían perdidos. ¿Realidad o tan solo una leyenda urbana? A decir verdad, sí es posible que, en determinadas circunstancias, este «remedio de la abuela», pueda llegar a funcionar. Esto se produce en discos en los que las partes mecánicas han sido dañadas y que, al contraerse por el frío, pueden hacer que el disco funcione unos minutos antes de volver a dilatarse. Sin embargo, por curiosa que resulte, desde aquí, no os animamos a utilizar esta solución, ya que, si es posible recuperar los datos con esta operación, una empresa especializada los recuperará con absoluta seguridad. Y sin necesidad de poner en riesgo la integridad de los mismos.

Tras la pérdida de un archivo no se debe nunca instalar nuevos programas, ni siquiera la propia aplicación de recuperación de datos, que debería ejecutarse desde una unidad externa.

Un último consejo: si a pesar de las contraindicaciones, queréis experimentar con este procedimiento, ¡aseguraros de envolver el disco en una bolsa impermeable antes de introducirlo en el congelador!

 

Más posibilidades de éxito

La prevención es el primer paso, por lo que no nos cansaremos de repetir lo importante que es disponer de una buena estrategia de backup con el fin de mantener a salvo nuestra información, ya que esta es la única técnica que bien implementada nos asegura un 100% de eficacia. Mantener el disco con un bajo índice de fragmentación no solo mejorará el rendimiento de la máquina, sino que hará que el disco se encuentre en una mejor disposición a la hora de afrontar un problema de este tipo. Por ello, es recomendable realizar una desfragmentación programada de nuestro disco duro de forma periódica. Por su parte, toda vez que hemos perdido un fithero, como ya sabemos, lo más importante es minimizar los ciclos de escritura en disco. Si se trata de un disco de sistema, resulta sumamente recomendable desconectarlo y conectarlo a otro equipo como disco secundario. Windows, en su uso normal, realiza una ingente cantidad de escrituras a disco sin que los usuarios seamos conscientes de ello.

Desfragmentar habitualmente el disco duro siempre es aconsejable ante la eventualidad de que se pierdan los datos.

Con el mismo fin, tampoco debemos nunca guardar los archivos recuperados en la unidad dañada, sería una pena que estando tan cerca, nos equivocáramos en el último paso. Lo que no debemos hacer nunca es instalar nuevos programas en el disco, ni siquiera el propio programa de recuperación. De ser necesario, lo ejecutaríamos desde un disco USB externo, recuperando los datos a esa misma unidad. Algunos de los programas analizados disponen de versión portable, como es el caso de DiskDigger, Pandora Recovery o Recuva, por lo que se trata de los candidatos ideales en esta situación.

 

Daños físicos en el disco

Los programas analizados son exce-lentes herramientas para solucionar problemas lógicos o de estructura de ficheros del disco. Es decir problemas ocasionados por un fallo de escritura que provoque la corrupción del disco, virus o borrados accidentales por parte del usuario. Sin embargo, si el foco del problema es un daño físico al disco, como puede ser una caída, golpes, daños por ondas electromagnéticas o incluso incendios, debemos acudir a profesionales, ya que, probablemente, las partes mecánicas del mismo se encuentren dañadas, y por mucho que lo conectemos a un PC, no funcionarán correctamente sin la debida reparación. De hecho, en el peor de los casos, podemos incluso agravar la situación. Además, los servicios profesionafes dedicados a la recuperación de información, si bien tienen un coste elevado, disfrutan de una tasa de éxito que se encuentra entre un 85 y un 90%, según Recovery Labs, empresa especializada en la recuperación de datos. Realmente resulta sorprendente que, por muy graves que sean los daños recibidos por el disco, gracias al empleo de material específico en cámaras limpias, es posible salvar gran cantidad de información.

La otra cara de la moneda llega con los desmagnetizadores, como este Ontrack Eraser Degausser, diseñados para asegurar la destrucción de los datos en soportes magnéticos.

Aunque parezca obvio, si el equipo ha sufrido daños físicos, debemos abstenernos de manipular o abrir el disco bajo ningún concepto, este es el camino más directo para la pérdida permanente de nuestra información.

 

Borrado seguro de datos

Disponer de la posibilidad de “resucitar” nuestros ficheros borrados es algo fantástico y puede salvarnos de más de un aprieto. Sin embargo, el enfoque cambia si pensamos en la oportunidad que se abre ante otras personas de utilizar esta técnica en nuestra contra. Algo muy factible, a tenor de un estudio realizado por dos estudiantes del MIT a partir de discos duros procedentes de subastas en Internet, ya que consiguieron recuperar información de más del 43% de las unidades, subrayando que más del 70% de esta era de carácter privado o confidencial.

Si nuestro disco ha sufrido daños físicos, deberemos acudir a una empresa especializada.

Para borrar la información confidencial, es importante utilizar los llamados programas de borrado seguro. Los métodos que usan para la eliminación de ficheros difieren sustancialmente de la utilizada por el sistema operativo, rellenando el espacio que anteriormente empleaban los archivos con información aleatoria. Pudiendo repetir esta información un elevado número de veces, para asegurar la imposibilidad de su recuperación. Una buena opción gratuita es Eraser (http://eraser.heidi.ie) o Freeraser (www.codyssey.com).

También existen sistemas hardware para el borrado seguro, que utilizan ondas electromagnéticas para destruir toda la información contenida en un soporte electrónico; como por ejemplo el desmagnetizador Ontrack Eraser Degausser, que eliminará todo rastro en solo cuatro segundos. Eso sí, debido a su precio, está dirigida al ámbito profesional. Podemos ver estas máquinas como la versión moderna de las destructoras de documentos en papel.

 

Las cinco reglas de oro

  1. Siempre que sea posible no arrancar Windows desde la unidad dañada.
  2. No instalar programas nuevos en el disco afectado, ni siquiera el propio software de recuperación.
  3. Recuperar los ficheros a una partición diferente.
  4. Jamás se debe abrir o manipular el interior del disco duro.
  5. No intentar recuperar ficheros de un disco dañado físicamente.

 

Conoce las pruebas realizadas por PCA Lab

Los programas de recuperación se encuentran dentro de una categoría muy especializada, por lo que las ocho aplicaciones analizadas tienen a esta como única función (algunas suman la reparación); no tratándose de programas “todo en uno” que contengan esta posibilidad como un extra más. Para las pruebas, hemos creado un set de ficheros con el que trabajar. Este englobaba los archivos tipo más comunes, como imágenes, documentos Word, PDF, TXT. ZIP … No se han incluido otros tipos, como puedan ser los ejecutables, ya que estos pueden ser obtenidos nuevamente, siendo importantes aquellos en los que guardamos nuestra propia información. La batería de pruebas consiste en tres test:

  • Recuperación de ficheros borrados accidentalmente. Se trata de un borrado común (utilizando el comando shift + suprimir) o de datos que han sido eliminados desde la papelera de reciclaje.
  • Recuperación tras formato de disco. Hemos introducido nuestros ficheros en un disco para después realizarle un formato estándar NTFS, y luego tratar de recuperarlos.
  • Recuperación tras escritura. Esta prueba es ciertamente exigente; tras eliminar los archivos, hemos sobrescrito hasta un80% de capacidad los clústeres del disco que contenían la información. Hemos repitido este procedimiento dos veces. Para ello, hemos creado ficheros dummy con información aleatoria, utilizando Dummy File Creator (www. mynikko.com/dummy). Tras esto, hemos intentado recuperar la información. Estas pruebas se han realizado sobre una partición de dos “gigas”, que contenía alrededor de 700 Mbytes de información eliminada. Debemos tener en cuenta que los tiempos aumentarán de forma proporcional a la capacidad del disco, por lo que pueden llegar a ser muy elevados.

 

Otros factores analizados

Además del porcentaje de éxito en la recuperación de los ficheros, también se han tenido en cuenta factores como el tiempo de análisis, la facilidad de uso del programa, la interfaz de usuario o el número de opciones de búsqueda. Esto último es importante, ya que nos permite filtrar, y con ello que se reduzca el tiempo de ejecución del análisis, que en discos grandes puede llegar a ser bastante elevado. Aunque se han incluido tanto programas gratuitos como comerciales, se han tratado a ambas bajo los mismos parámetros, ya que las herramientas libres de coste han demostrado estar a la altura de tan delicada empresa.