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A la búsqueda de los Datos Perdidos

Enero 2001

Ariadna

Todo tiene solución, o casi todo. Incluso cuando parece que el disco duro del ordenador ha decidido jubilarse sin despedirse. En España, tres empresas ofrecen el delicado ejercicio de rescate de información de discos duros, disquetes, cartuchos de “back up”… Muchas empresas y algunos particulares acuden a ellas para recuperar días e incluso años de trabajo. 

Un sudor frío corre por su frente mientras aporrea las teclas de su ordenador, a la vez que va perdiendo la paciencia y se adueñan de ustedes las ganas de arrojarlo -o arrojarse- por la ventana. Ese instrumento del diablo del que tanto depende se acaba de tragar su tesis doctoral, los archivos de su empresa o los historiales de sus pacientes.

Antes de adoptar cualquier medida drástica de la que luego se arrepentirá, debe saber que toda esa información es recuperable, y que hay empresas que se dedican precisamente a eso, a rescatar los datos aparentemente perdidos de los dispositivos magnéticos de almacenamiento de los ordenadores-discos duros, disquetes, cartuchos de back up …

Existe un gran desconocimiento acerca de la existencia de esta actividad, pese a que la pérdida de datos es algo que ocurre todos los días y que ocasiona enormes pérdidas económicas a las empresas, que en ocasiones pueden provocar su cierre. En España, tres empresas ofrecen, directa o indirectamente, este servicio: Recovery Labs es la única que desarrolla el servicio integral de recuperación en sus instalaciones, mientras que SoftwareManía y Serman Computer, también ubicadas en Madrid, distribuyen su trabajo. SoftwareManía lo envía a Recovery Labs y Serman remite aquellos que corresponden a un fallo físico interno a laboratorios extranjeros. En algunos casos, Recovery Labs recupera la información perdida por causa de algún virus, como el Kriz, que ha afectado a muchos ordenadores la pasada Navidad.

 

CLIENTES

Son las empresas las que más habitualmente recurren a este servicio, aunque también hay casos de usuarios particulares. “El perfil del cliente es casi imposible de acotar, porque le puede pasar a cualquiera que tenga un disco duro” señala Diego Cimadevilla, Responsable Comercial de Serman Computer.

El elevado coste del servicio de recuperación de datos hace que muchas veces no resulte rentable para un particular. Según el portavoz de SoftwareMania “hay servicios que van desde las 50.000 pesetas hasta los tres millones. Depende de la capacidad del disco, de la avería que tenga, de la urgencia … Pero el coste normal está entre las 250.000 y las 300.000 pesetas”. En el caso de Serman Computer el precio del servicio se calibra en función de que se trate de un tratamiento lógico -que la pérdida de datos sea producida por fallos de software- o físico -que se trate de problemas de hardware-, de que los datos a recuperar procedan de un servidor o workstation y de la celeridad del trabajo. De todas formas, hay quien está dispuesto a todo para salvar su información más preciada: “Una vez un usuario nos envió un disco duro para recuperar partidas de juegos que tenía grabadas”, señalan desde Recovery Labs. Aunque los precios pueden ser de susto, lo cierto es que la mayoría de las veces resulta una buena inversión, ya que se resuelven con éxito entre un 87% y un 95% de los casos de pérdida. Cuando un cliente reclama este servicio, el primer paso es examinar el dispositivo, para evaluar los daños, en un breve espacio de tiempo -seis horas, en el caso de Recovery Labs. A continuación se elabora un presupuesto, que varía según lo parámetros que ya se han comentado.

¿Qué puede hacerse para evitar una pérdida de información? La respuesta es: nada. Ni siquiera las copias de seguridad garantizan que no pueda ocurrir. “Es una lotería, nunca sabes cuando puede fallar”, apuntan en SoftwareManía. “Hay empresas que piensan que eso no les va a pasar porque tienen toda la información guardada en Back Up. Pero los Back Up casi nunca se restauran, o se pueden estar haciendo mal, o el soporte donde lo han hecho no está bien…” Tampoco el hecho de tener siempre a mano algunos de los programas de recuperación garantiza la salvación y puede complicar la labor posterior, según fuentes de Recovery Labs.

 

LAS CAUSAS DEL DESASTRE: “HEADCRASH”, PALABRA MALDITA

Por muy desesperante que sea la situación, prácticamente toda la información es recuperable, excepto cuando se produce un headcrash, es decir, que las cabezas lectoras arañen la parte del disco que contiene la información, levantando la superficie magnética. Entonces la información es irrecuperable. Pero las causas que pueden dar al traste con horas, días e incluso años de trabajo pueden tener un origen físico -de hardware- o lógico -de software-. En un 49% de los casos, los problemas físicos -es decir, los errores que pueden venir de los dispositivos de almacenamiento- son los responsables del desastre, y pueden producirse por distintas causas. Las más habituales son el desgaste de las piezas por el uso o una sobretensión, bien en la red eléctrica, bien por la mala calidad de las fuentes de alimentación. Los daños físicos pueden afectar a tres zonas del disco. Se puede romper la parte electrónica externa del disco, la externa y la interna -dentro de la cápsula-, o sólo la interna -el motor, los platos, el cabezal…-

Los fallos lógicos, por su parte, responden a una corrupción de la información, por diversos motivos. Se deteriora la información, no el dispositivo que la contiene. Esto puede ocurrir por borrados de archivos accidentales, sabotajes, virus, etc.

 

EL PROCESO: LLEGAR A LA INFORMACIÓN

No es magia ni brujería, pero lo que le causó tantos dolores de cabeza ya está solucionado. Su información está de vuelta, sana y salva. ¿Cómo?, se preguntan los clientes. En realidad no es que hubiese desaparecido. La información siempre está en el disco duro, lo que pasa es que engaña, por decirlo de alguna forma. Quieres acceder a ella y el disco te niega el acceso y te dice que no está. No ha desaparecido. Si está, pero hay que encontrar el camino de acceso para llegar hasta ella y recuperarla. En el proceso de rescate y en el caso de tratamiento lógico se saca una imagen de los datos brutos y se hace un análisis en función de qué estructuras tenía el dispositivo, si son de Windows, de Novell, de Macintosh… A partir de ahí, se deduce si se pueden recuperar todos los ficheros o sólo parte, o ninguno. A veces se consigue recomponer la FAT (Tabla de Localización de Ficheros), y a veces hay que ir manualmente recomponiendo los archivos uno a uno, lo que genera mucho más trabajo. En este caso, de nada te sirven herramientas físicas, pero sí un alto conocimiento de las estructuras de la información. A este respecto las tres empresas consultadas emplean herramientas de software de propio desarrollo.

 

EN EL QUIRÓFANO

En cuanto al tratamiento físico, se trata de estabilizar el dispositivo que almacena la información para poder extraerla y transmitirla a otro totalmente idéntico en buen estado. Ese primer paso, la estabilización, consiste en reparar el fallo que tiene el disco. Por ejemplo, si el problema está en las cabezas lectoras, se quitan y se sustituyen por otras. Pero esto no es tan sencillo como parece, porque se puede romper el disco. Así no siempre conviene abrirlo, una apertura de cámara es un trabajo altamente delicado. Hace falta cerciorarse del problema físico con una especie de radiografía sintomática sin abrir el disco. Para llevar a cabo este proceso de tratamiento físico es necesario trabajar en ciertas condiciones ambientales. Una simple mota de polvo, abrasivo para las emulsiones magnéticas de los discos, o una determinada temperatura que haga que se dilaten los materiales, pueden alterar las propiedades del dispositivo y dar al traste con todo el trabajo. Por ello, los laboratorios de recuperación disponen de una cámara limpia, un dispositivo especial que permite a los técnicos operar en condiciones de temperatura, presión, y humedad controladas y libres de partículas. Se trabaja con una escrupulosidad muy semejante a la que pueda existir en un quirófano. De hecho la cámara limpia en principio se desarrolló para algo tan distinto como los estudios farmacológicos.