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Recuperación de datos en situaciones extremas: “Mi perro se ha comido el disco duro”

Septiembre 2010

RTVE.es

  • Golpes y caídas de portátiles y discos son los problemas más habituales.
  • La gente a veces intenta soluciones caseras con resultados desastrosos.
  • Se han podido recuperar datos incluso de un cohete al que le falló el paracaídas.

 

ÁLVARO IBÁÑEZ ‘ALVY’ (Microsiervos para RTVE.es)

Si no fuera porque son ciertas, muchas de las historias sobre recuperación de datos de ordenadores, discos duros, reproductores de MP3 y otros aparatos que siguen a continuación parecerían leyendas urbanas. Pero detrás de cada una de ellas hay un informe, unas peticiones reales de usuarios y empresas desesperados y en muchas ocasiones, hasta fotos del desastre.

En Recovery Labs, una empresa española especializada en la recuperación de datos informáticos desde hace más de una década, han visto prácticamente todos los casos posibles y recuerdan con humor los más insólitos.

Lo tradicional son discos duros que fallan por razones desconocidas, a veces estropeados a causa de golpes y caídas o que han sufrido alguna desgracia grave.

Pero también hay gente que quiere desesperadamente recuperar partidas perdidas de videojuegos -eso es estar enganchado- o de ordenadores robados, pensando que los técnicos pueden mágicamente teletransportar sus contenidos.

Detrás de cada caso hay una historia, e incluso dentro de los propios aparatos puede haber otra “con sorpresa incluida”.

 

Desastres naturales… y no tan naturales

Inundaciones, incendios e incluso atentados son algunas de las causas habituales de desastres informáticos. En muchos casos, aunque el daño externo parezca extremo -como en los equipos que han sido pasto de las llamas- la información se puede recuperar con habilidad, paciencia y la tecnología adecuada.

En otro caso el desastre natural fue especificado por un cliente muy gráficamente: “el portátil sufrió una caída desde el sofá mientras mantenía relaciones sexuales con mi pareja.”

Otro desafortunado usuario envió un ordenador portátil que se había caído de una moto, con tan mala suerte que un camión remató los restos pasándolo por encima.

En el apartado de golpes y situaciones extrañas también figuran dos discos duros portátiles que sufrieron las consecuencias de las discusiones de pareja: uno acabó estampado contra la pared y otro atravesado por un destornillador.

En estos casos el daño podría considerarse intencionado, como sucede cuando se reciben equipos de vídeo de comercios donde los delincuentes que estaban robando se dan cuenta de que están siendo grabados y pretenden destruir el soporte de la filmación.

Otro grupo que es legión son los empleados que deciden sabotear sus equipos tras ser despedidos: antes de irse descargan su ira borrando todo el contenido de sus ordenadores, aunque a veces resulta posible recuperarlo.

 

Animales encariñados con la tecnología

Es bien sabido que perros, gatos e incluso conejos domésticos tienden a mordisquear todos los cables que encuentran por el suelo, pero su voracidad no suele pasar de ahí.

Sin embargo una vez se recibió una petición de un cliente cuyo perro había mordisqueado un disco duro dejándolo completamente inutilizado.

En ocasiones, la sorpresa está dentro de los propios aparatos accidentados.

Un iPod dañado por unos gusanos ‘okupas’

En un iPod cuyos datos el propietario quería recuperar a toda costa se descubrió al abrirlo que de forma inexplicable era la vivienda de unos gusanos.

Colonias de hormigas y otro tipo de insectos son también las especies “aventureras” al parecer amantes de la tecnología; más de una vez se las han encontrado los técnicos al abrir los equipos para recuperarlos.

 

Amantes del hágalo-usted-mismo

En ocasiones los equipos que se reciben están estropeados más allá de lo razonable, y se averigua qué es lo que le sucedió tras diversas indagaciones.

Por ejemplo, reparar un disco duro requiere hacerlo en una sala limpia (sin polvo) pues cualquier minúscula partícula puede dañar los platos.

Algunos propietarios intentan arreglarlos por sí mismos en su casa, pero “de aquella manera”: uno echó aceite al disco duro para ver si giraba mejor, otro le arrancó los cabezales de lectura para ver si esa pieza era lo que lo impedía girar.

Forré de hueveras la habitación para hacer una sala limpia antes de abrir el disco duro

Los más concienzudos saben lo de la sala limpia, así que abren y operan las piezas con pretendida cautela; uno incluso especificó en el formulario de pedido: “forré de hueveras la habitación para hacer una sala limpia antes de abrir el disco duro.”

Otro hizo una especie de caja limpia con “una pecera y una aspiradora”.

 

Una recuperación de altos vuelos

Finalmente, uno de los casos más extremos con los que tuvieron que enfrentarse en Recovery Labs fue el de una memoria que viajó en un cohete espacial.

Fue en el Texus-38, lanzado en 2000, y formaba parte de un equipo científico que subió hasta el espacio a 250 kilómetros de altura. Tras capturar los datos, el cohete entró en la fase de descenso.

Por desgracia el paracaídas no se activó y el cohete se estampó contra el suelo: los instrumentos sufrieron un impacto con una fuerza de deceleración de 100G, quedando hecho añicos.

A pesar de que en principio quedó inutilizada, la pequeña memoria con los archivos grabados durante el vuelo pudo ser recuperada con éxito, así que la parte científica de la misión tuvo su final feliz.